Gato Somalí


El gato somalí es un bello ejemplar de abisinio de pelo largo. También llamado gato-zorro por su cola que se parece mucho a la de un zorro es un gato no muy conocido pero que poco a poco está despertando mucho interés por su pelaje suave, voluminoso y con la característica de que en una alternancia de diferentes bandas de claro y oscuro de cada pelo, produce reflejos brillantes y vibrantes.

Su origen es un poco incierto, seguramente proviene de un abisinio pero cruzado con gatos de pelo largo, se cree que persa, e inicialmente en la cría no se tenía muy en cuenta cuando en una camada de abisinios nacía cada cierto tiempo un ejemplar de pelo largo. El gen del pelo largo en estos gatos es recesivo, por lo que nacen muy pocos y se descartan. Sólo en 1967 se inició un programa de cría de gatos abisinios de pelo largo en Estados Unidos y para diversificarlo del abisinio se le llamó somalí por la proximidad de Somalia a la actual Etiopía, que antes se llamaba Abisinia. Pero tenemos que llegar a 1972 para tener la primera camada oficial de gatos somalíes.

Carácter del gato somalí

El carácter del gato somalí es el mismo que el del abisinio, es decir, vivaz y sociable. No se considera un gato puramente de apartamento, ya que necesita moverse, correr y estar al aire libre. Es exuberante e hiperactivo, pero también mimoso y muy apegado a su humano, al que suele seguir a todas partes. Como temperamento, es bastante independiente y hay que acostumbrarlo desde pequeño a obedecer un mínimo también usando un poco la muñeca, porque tiende a hacer lo que quiere. Tiende un poco a evitar los reproches y a hacer travesuras, pero luego se le perdona con ricas efusiones y ronroneos.

Se le considera un ladrón perfecto porque tiende a coger la comida de las ollas, los platos y cualquier cosa que se deje desatendida a la menor distracción de los humanos. Este gato es un cazador probado, por lo que sería útil que tuviera un jardín seguro donde pudiera cazar ratones, insectos y mariposas.

El gato somalí no soporta la soledad, por lo que es una buena idea, si no estás mucho en casa, coger otro gato de la misma camada con el que seguramente se llevará bien, mientras que con otros gatos lo tendrá más difícil, al ser un felino dominante. También se puede entablar una interesante amistad con un perro, si le das un lugar tranquilo donde refugiarse cuando se canse de jugar. Se interesa mucho por lo que ocurre a su alrededor y quiere participar activamente en ello. Es un gran saltador y le encantan los lugares altos, de hecho en la casa se le encuentra a menudo en los muebles más altos o en las barras de las cortinas.

No es adecuado para personas mayores ya que es demasiado exuberante, con los niños va mejor pero debe sentirse a gusto con ellos, de lo contrario tiende a evitarlos. Es curioso con los extraños, por lo que se acerca a ellos y jugar con él es la mejor manera de hacer amigos.


Aspecto del gato somalí

Regal es el apelativo que me viene a la mente al ver a este gato. Al verlo, el gato somalí con esa mirada orgullosa e intensa y esos movimientos elegantes y fluidos hace pensar en un felino salvaje, pero es un hermoso gato doméstico. Es un gato de tamaño medio, el macho suele rondar los 5 kilos, la hembra un poco menos. Es un gato ágil y grácil con una musculatura robusta.

La cabeza tiene rasgos suaves y un perfil ligeramente curvado.  Las orejas son bastante grandes, anchas en la base, ligeramente redondeadas en la punta. Los ojos son muy hermosos, almendrados, oblicuos, vivos y expresivos, que van del ámbar, al dorado, al verde y tienen un contorno oscuro que los resalta aún más.

Las patas son largas y delgadas, bien proporcionadas, con pies pequeños y ovalados. La cola es bastante larga, con un pelo largo y muy grueso, y suele terminar con un penacho de punta oscura.

Por último, el pelaje es lo que distingue al gato somalí del abisinio. El pelaje es largo, liso y muy suave, tiene un tipping particular con 3 o 4 vetas de color por cada capa de las cuales la base es siempre más clara y se oscurece al llegar a la punta. Los colores más apreciados son la base de albaricoque y los tonos avellana y marrón oscuros, pero también se pueden encontrar en otros colores como la liebre, el azul, el canela y el ciervo, pero también el leonado y el plateado, aunque sean más raros.

Cuidado y salud del gato somalí

En cuanto al cuidado de su pelaje, es bastante sencillo. Al estar casi desprovisto de subpelo, pierde muy poco de él excepto cuando muda, por lo que un cepillado un par de veces a la semana es suficiente para tenerlo siempre liso y suave.

Esta raza goza de una excelente salud y no está sujeta a patologías particulares, al carecer de subpelo es sensible al frío, por lo que es mejor no sacarlo en días de invierno. Es muy activo y, por tanto, necesita más comida de la que debería, pero siempre hay que controlarlo porque tiende a comer mucho más de lo que necesita.


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